Análisis Titanfall 2

Análisis Titanfall 2

El género FPS ha vivido un insólito apogeo este año. Con propuestas que van desde lo más clásico y continuista, como la remasterización de Call of Duty: Modern Warfare (que para más inri salió a la venta en la misma semana que el título que nos ocupa), hasta juegos más modernos e innovadores como el alabado Overwatch. Con una oferta tan variada otro shooter futurista podía sonarle a muchos como más de lo mismo. Pero no se puede juzgar un libro solo por la portada ni a un videojuego solo por el tráiler, y este Titanfall 2 está aquí para demostrarnos una vez más que las apariencias engañan y mucho.

Como si un mercado sobresaturado no fuera suficiente escollo, además el título de Respawn ha tenido que enfrentarse a las reticencias del público debido a las críticas más bien tibias que recibió la primera entrega de la saga, a la que se criticó duramente por su falta de contenido, sobre todo por no tener una campaña y centrarse solo en el modo multijugador. Visto con perspectiva, y tras el éxito de juegos como Overwatch, podemos darnos cuenta que Titanfall no era un mal juego en absoluto, solo estaba adelantado a su tiempo y no cumplió con las expectativas que por aquel entonces se tenían de él. Pero el estudio ha puesto toda la carne en el asador para hacer que el gran público vuelva a confiar en su franquicia, por ejemplo ya ha anunciado que todo el contenido adicional que saquen será gratuito. El tiempo dirá si la estrategia funciona, pero elementos para enganchar a los aficionados desde luego no le faltan.

El elemento de juego principal, el que lo hace tan innovador y llamativo, es el titán, el mecha que da nombre al juego. Una especie de exoesqueleto que nuestro personaje utilizará para poder enfrentarse con éxito a los temibles enemigos que encontraremos. Pues bien, el manejo de este ha cambiado mucho con respecto a la primera entrega, se ha vuelto mucho más orgánico e intuitivo. Ya no tendremos la sensación de estar manipulando una máquina, en Titanfall 2 seremos la máquina, dado que el piloto establece una conexión neuronal con su titán, al estilo de la película Pacific Rim. Habrá continuas conversaciones con nuestro mecánico compañero, a veces se darán de forma automática y también nosotros podremos iniciarlas voluntariamente, en las que podremos establecer el tono de la relación con el titán, más cordial y cercana o más profesional y distante. Sea cual sea nuestra opción no influirá en el devenir de la historia pero desde luego hará más amenas las partidas que resultarán mucho más inmersivas y gratificantes como experiencia de juego.

La principal diferencia con el Titanfall original es, como ya se ha mencionado, la inclusión de una campaña. Una campaña corta, eso es cierto (aunque, como siempre, su duración total dependerá de nuestra habilidad), pero que es tan desafiante y adictiva que la disfrutaremos de principio a fin. En la primera entrega se nos planteaba una historia que solo se veía por encima, por la falta de profundidad argumental. En Titanfall 2 ese universo explota y nos permite adentrarnos más en ese lore, que es mucho más profundo y rico de lo que se alcanzó a vislumbrar en el primer Titanfall. Personificamos a Jack, un soldado que por azares de la batalla acaba de ser ascendido a Piloto de manera repentina y sin haber completado el entrenamiento adecuado para manejar a un titán. Su aprendizaje, a base de ensayo y error, será también el nuestro, compartiremos sus dudas a la hora de tomar decisiones, y eso nos ayudará a empatizar mucho más con él y con su problemática. Esto hace que la campaña nos deje con ganas de más, ya que, como ya he mencionado, es bastante corta, pero sin duda augura nuevas entregas de la franquicia en las que poder darnos más dosis de este vasto universo.

 

Queda claro que la campaña no es por sí sola justificación suficiente para hacerse con el título, pero supone un aliciente jugable de lo más apetecible, ya que no solo tendremos que disparar sin parar sino que la jugabilidad se extiende a otras mecánicas como las plataformas, los puzles o la acción (incluso podremos hacer viajes en el tiempo), lo que definitivamente la aleja del desarrollo plano y monótono de otras campañas del género, que se limitan a ser un simple mata-mata y convierte cada uno de los nueve capítulos de los que está compuesta en un desafío continuo que requiere de toda nuestra atención para ser superado. Además, por supuesto, nos servirá de entrenamiento para adaptarnos a los controles de juego antes de lanzarnos al modo competitivo, ya que el titán al que controlamos es uno de los más avanzados y por tanto puede manejar todo tipo de armamento desde el principio, lo que nos sirve para familiarizarnos con el arsenal y empezar a perfilar nuestra estrategia de combate.

El modo multijugador sigue siendo la esencia principal de este esta franquicia. De momento están disponibles solo siete mapas, aunque pronto se irán añadiendo muchos más, todos de forma totalmente gratuita. Esto, a priori, lo pone en una magnífica posición para que la difusión del título sea masiva, lo que crearía una nutrida base competitiva que lo colocaría en el punto de mira de los más importantes eventos de e-sports a nivel mundial. El tiempo dirá si lo consigue o no, pero sin duda su jugabilidad y su acción, rápida pero no frenética, lo que lo hace asumible para un nicho mayor de público, pueden llegar a convertirlo en uno de los imprescindibles de las competiciones online, lo que está claro que era la intención de sus creadores. Las partidas suelen ser cortas, de no más de  quince o veinte minutos, así que siempre encontraremos tiempo para un reto rápido, si es que podemos conformarnos con uno solo. Afortunadamente las partidas apenas tienen lag, lo que garantiza una acción continua y fluida. Además nos ofrece una amplia gama de modos de juego que requerirán de nosotros mucha práctica y paciencia para aprender a dominarlos.

Para los que crean que esto va a ser llegar y besar el santo se equivocan, empezaremos a jugar manejando a nuestro humano y teniendo que sumar puntos a base de muertes para poder poner en marcha a nuestro titán y subirnos a él, así que no te acomodes mucho dentro de tu titán porque tendremos que acostumbrarnos a ir a pie y desenvolvernos por nosotros mismos para poder sobrevivir ya que tendremos que hacerlo más de una vez a lo largo de las partidas, sobre todo para recoger baterías y otro ítems de mejora de nuestro mecánico compañero. Podremos manejar a un total de seis titanes, todos ellos de características y habilidades distintas. Y no todos utilizan armas de fuego, también los hay diestros en el manejo de la espada, la lucha cuerpo a cuerpo o con habilidades especiales como la de provocar terremotos y desestabilizar a los enemigos. Aunque parezcan pocas opciones, las características tan amplias que nos ofrecen harán que no sea tan fácil hacernos con su manejo, nos hará falta mucha práctica. Algunos tienen un desplazamiento más pesado que otros, pero todos tienen la habilidad de doble salto y de correr por las paredes que ya vimos en la primera entrega, que sumados al gancho y la teletransportación harán que no haya rincón al que no podamos acceder y ampliará nuestro abanico de posibilidades tácticas para salir victoriosos.

En el aspecto puramente técnico estamos ante un indudable salto cualitativo con respecto a la anterior entrega que nos hará preguntarnos si realmente pertenecen a la misma generación. Esta vez los chicos de Respawn le han sacado todo el jugo a la máquina y mantiene una tasa de 60FPS bastante estable, con soporte para 4K. El apartado sonoro cumple pero sin hacer demasiados alardes, la música es cañera pero poco variada y los efectos de sonido son correctos sin más. El diseño de los niveles es sin embargo un apartado donde este título se luce ya que es magistral. Los mapas son enormes e intrincados, algo que no sorprende de un estudio integrado por programadores que han trabajado en otras franquicias de éxito como COD, Quake o Doom. Las opciones de personalización de nuestros avatares, tanto humanos como mecánicos  serán tan amplias que muchas veces nos perderemos, lo que desde luego es mejor que quedarse cortos.

En conclusión, Respawn se ha redimido con creces con este Titanfall 2, ya que si la primera entrega pecaba de falta de contenido, esta nos da dos tazas. La campaña es corta, pero ofrece elementos únicos que la convierten en algo innovador en el género, un hecho que sorprende viniendo de una franquicia a la que se le achacaba la falta de esta opción. El modo multijugador sigue siendo la joya de la corona y esta vez viene con mejoras y añadidos. Más modos de juego, más personalización, más estrategias y la promesa de más contenido descargable totalmente gratuito hacen que nos planteemos este juego como un reto que ha llegado para quedarse y perdurar en el tiempo.